viernes, 24 de abril de 2009

Alergia de Piel: Mecanismos fisiopatológicos

Los fenómenos inmunológicos que subyacen a los trastornos alérgicos de la piel están relacionados con la vía de sensibilización y con el mecanismo de respuesta. Sin embargo, independiente de estos dos elementos, la reacción inmunológica del paciente atópico tiene lugar en dos fases: una de sensibilización inicial, durante la cual se produce el contacto primario con el alergeno y la presentación de su estructura antigénica al sistema inmune del paciente; y otra, mediada por la memoria inmunológica, en la que tiene lugar una respuesta de hipersensibilidad retardada como consecuencia del reconocimiento del mismo antígeno por parte de los Linfocitos T en un paciente previamente sensibilizado.1,2,3, 4,5

Las reacciones alérgicas desencadenadas a partir del ingreso de un alergeno a través de la vía respiratoria o gastrointestinal están mediadas por la activación de los mastocitos y la liberación subsecuente de sustancias inmunoquímicas capaces de activar a los eosinófilos (IL-5) y a los Linfocitos B (IL-4), y de generar los síntomas alérgicos agudos de este tipo de patologías (histamina, leucotrienos, factor activador de plaquetas).5

Las alergias de contacto tienen lugar a partir de los eventos inmunológicos generados en la epidermis. La sensibilización cutánea se presenta como resultado de la captación del alergeno por parte de las células de Langerhans activadas, la internalización del mismo y la exposición frente a los Linfocitos T en los ganglios linfáticos locales. La activación de las células de Langerhans se produce por el efecto de sustancias inmunogénicas y citocinas proinflamatorias (IL-1 beta, IL-6, IL-12 y quemocinas) liberadas desde los queratinocitos, y se asocia con un aumento en la expresión de las moléculas de los antígenos MHC - I y MHC - II, las moléculas de adhesión CAM y otras moléculas proinflamatorias. 3, 5, 6

La migración de las células de Langerhans a los nodos linfoides depende de la secreción local de IL-1 beta, FNT alfa y GM-CSF. Otras células involucradas en la fase inicial de la alergia de contacto son las denominadas dendríticas dérmicas, las cuales cumplen el papel de presentadoras de antígenos celulares a los Linfocitos T y promotoras de la diferenciación en células efectoras de la línea mieloide (Th1) o linfoide (Th2). De acuerdo con la evidencia existente en la actualidad, el desarrollo de las células Th1 y Th2 a partir de la misma célula linfocítica se produce como resultado de la interacción entre diferentes factores moduladores que incluyen la unión al receptor de las células T (TCR), la activación de moléculas coestimulantes, la predominancia de una citocina específica en el medio ambiente tisular en que se produce la respuesta alérgica y el número de divisiones celulares posteriores a la activación.4, 6

La producción de citocinas de tipo Th1 y Th2 es un factor de gran importancia en la patogénesis de las alergias de piel. Los pacientes afectados por atopía cutánea presentan niveles elevados de IL-4 e IL-13, sustancias que inducen la transcripción del exón epsilon, promoviendo el incremento en la producción de IgE específica contra el agente desencadenante del cuadro. Los factores quimiotácticos (quemocinas CC, RANTES, proteína 4 promotora de la quimiotaxis monocitaria y eotaxina) cumplen un papel coadyuvante en el proceso de quimiotaxis de los eosinófilos y de los linfocitos CD 4 al interior de la piel.3, 5, 6.

La activación completa de las células T requiere de la generación de señales coestimulantes que son independientes del proceso de presentación del antígeno por parte de las células de Langerhans y de las células dendríticas. En modelos animales se ha demostrado que la activación de las células Th2 necesita, además del contacto entre la célula presentadora y el linfocito, del concurso de diversas moléculas potenciadoras de la respuesta alérgica. La expresión de B7.2 en los linfocitos B y en las células de Langerhans de los pacientes con alergia cutánea parece estar relacionada con su capacidad de sintetizar IgE específica, la CD 28 en las células T sirve como puente de unión entre las dos líneas celulares y la CD 86 en las células de Langerhans como un factor activador de linfocitos T hacia las células Th2. 5, 6

La prolongación de la respuesta de los eosinófilos y de los monocitos macrófagos como consecuencia de la estimulación repetida y/o de la acción sostenida de las sustancias proinflamatorias y de los mediadores químicos de la inflamación da lugar a la transición entre el estado de alergia aguda al de alergia crónica. Algunas de las sustancias responsables de este fenómeno incluyen la IL-5 (promotora de la supervivencia y de la acción de los eosinófilos), el factor GM - CSF (con acción sobre los monocitos macrófagos, las células de Langerhans y los eosinófilos), el IFN gamma y el FNT alfa (estimulantes de la producción de RANTES). 5, 6

Referencias

(1) Johansson S, Hourihane J, Bousquet J, Bruijnzeel – Comen C, Dreborg S, Haahtela T, Kowalski M, Mygind N, Ring J, Van Cauwenberge P, Van Hage – Hamsten M, Wüthrich B. A revised nomenclatura for allergy. Allergy 2001; 56:813 – 824.
(2) Van Cauwenberge P. Advances in allergy management. Allergy 2002; 57; Suppl. 75: 29 – 36.
(3) Leung D. Immunopathogenesis of atopic dermatitis. Immunology and allergy Clinics of North America. 2002; 22 (1): 73 – 90.
(4) Barnes K. Evidence for common genetic elements in allergic disease. J Allergy and immunology 2000; 106: S 192 – 200.
(5) Reaction against contactants: Contact hypersensivity. Adkinson: Middleton`s Allergy: Principles and practice, 6th edition. 2003: Mosby Inc. 979 – 982.
(6) Jones S. Triggers of atopic dermatitis. Immunology and allergy Clinics of North America. 2002; 22 (1): 55 – 72.