martes, 24 de febrero de 2009

Gota: Consideraciones para el Diagnóstico


El diagnóstico de hiperuricemia se fundamenta en la sospecha clínica y en el cuadro sintomático de la enfermedad. La historia médica debe hacer énfasis en la búsqueda de factores predisponentes y/o desencadenantes de gota. Dada la estrecha relación existente con patologías comunes en la práctica cotidiana (hipertensión, diabetes, alteraciones metabólicas de base) es necesaria una valoración cuidadosa de los sistemas renal y cardiovascular.

Los exámenes paraclínicos recomendados en la evaluación inicial del paciente con hiperuricemia y gota son el cuadro hemático completo, el análisis urinario, la creatinina sérica, el nitrógeno uréico en sangre y la medición del nivel de ácido úrico. No hay indicación para la realización de pruebas de tamizaje para hiperuricemia en pacientes asintomáticos.1, 2, 3

La radiología convencional no aporta datos significativos durante las primeras etapas de la enfermedad, en fases más avanzadas es posible encontrar alteraciones inespecíficas consistentes en edema de tejidos blandos alrededor de la articulación comprometida. La presencia de erosiones óseas y/o depósitos calcáreos (tofos) es una manifestación radiológica que se presenta en pacientes no tratados o manejados en forma irregular durante un período de al menos doce años desde la aparición de los síntomas articulares. Una característica que diferencia la gota de otras alteraciones osteoarticulares es la preservación de la densidad mineral ósea aún en estados avanzados de la enfermedad.3

El diagnóstico definitivo de la patología requiere la demostración de los cristales de urato monosódico en el líquido sinovial de la articulación comprometida mediante la aspiración y el examen de bajo microscopía de luz polarizada. En el diagnóstico diferencial de esta entidad clínica se incluyen la artritis reumatoidea, la pseudogota (depósito intraarticular de cristales de pirofosfato de calcio), las espondiloartropatías, la osteoartritis degenerativa, la xantomatosis, la amiloidosis y algunos tipos de artritis séptica. Un dato adicional para la confirmación del diagnóstico de artritis gotosa lo constituye la naturaleza inflamatoria del líquido sinovial (recuento leucocitario mayor de 2000 leucocitos por milímetro cúbico) 1, 2, 3

Referencias

1. Harris M, Siegel L, Alloway J. Gout and Hyperuricemia. American Family Physician. 1999.2. Pittman J, Pharm D, Bross M.Diagnosis and Management of gout. American Family Physician. 1999.3. Monu J, Pope T. Gout: a clinical and radiological review. Radiol Clin North Am. 2004; 42 (1).