martes, 10 de febrero de 2009

Consejos básicos para mantener la memoria en forma


Donde están mis llaves … cuál es tu nombre? … Donde puse mis gafas … Juraría que ví ese objeto en alguna parte … lo tengo en la punta de la lengua … expresiones que hacen parte de la cotidianidad de muchas personas, especialmente cuando el reloj del tiempo avanza inexorable en nuestras vidas.

Que sería de las personas sin la memoria, si cada vez se tuviese que repetir la más pequeña experiencia por haberla olvidado? No existiría historia, ni conocimiento, ni progreso … quizás ni siquiera la humanidad misma … imaginemos tener que caer de las escaleras todo el tiempo para saber que hace daño … tener que tocar el fuego para saber que quema … una verdadera odisea!

Y que decir de los actos más simples de nuestra vida? Ni siquiera podríamos hablar entre nosotros … porque no recordaríamos la frase que acaba de pronunciar nuestro interlocutor, de allí la gran importancia de conservar hasta el último de nuestros días esta importante facultad de nuestro cerebro en la mejor forma posible.

Si bien es cierto que con la edad ciertas funciones de nuestro organismo decrecen y se nos dificulta realizar algunas actividades físicas o mentales que tan solo unos pocos años atrás hacían parte del funcionamiento “automático” de nuestro cuerpo, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que no todas las personas se ven afectadas en la misma forma y proporción por el fenómeno del envejecimiento, algunas características genéticas, ambientales y de estilo de vida prolongan y en algunos casos incluso mejoran nuestras capacidades intelectuales, entre las cuales se cuenta la memoria.

Diferentes estudios realizados en relación con el desarrollo de estrategias enfocadas a mantener la capacidad cerebral del individuo, han concluido que la decadencia de nuestro cerebro se puede evitar y que podemos alcanzar y disfrutar edades avanzadas en pleno uso de nuestras facultades mentales. Entre otras actividades para mantener la capacidad de la memoria a través de los años se pueden mencionar las siguientes:

1. Dieta con bajo contenido en grasas, baja en calorías, equilibrada y fresca.
2. Uso de nutrientes, vitaminas, minerales y tónicos naturales que se encuentren en déficit en el organismo bajo estricta supervisión médica.
3. Control del estrés y manejo de las emociones.
4. Ejercicios mente – cuerpo (yoga, meditación, kundalini).
5. Gimnasia cerebral (Lectura, desarrollo de ejercicios y prácticas que estimulen la capacidad mnemónica, elaboración de crucigramas).