lunes, 16 de febrero de 2009

Dolor lumbar: Una epidemia clínica y social


El dolor lumbar es responsable de grandes pérdidas económicas en los Estados Unidos cada año. La prevalencia del cuadro se encuentra entre el 15 y el 45% de la población general, convirtiéndolo en la segunda causa de consulta médica general, el motivo más frecuente de limitación funcional en menores de cuarenta y cinco años, la quinta causa de los ingresos hospitalarios y la tercera de los procedimientos quirúrgicos llevados a cabo anualmente en Norteamérica. 1,2

De acuerdo con estudios epidemiológicos recientes, más del sesenta y cinco por ciento de la población americana adulta ha experimentado dolor lumbar, agudo o crónico, en algún momento de la vida. Cerca de quince millones de personas aquejadas por esta patología acuden cada año a los servicios de salud, generando un impacto de proporciones epidémicas en los sectores productivo y social.

El dolor lumbar afecta por igual a hombres y mujeres y es más frecuente en la población productiva. La cuarta parte de los días laborales perdidos corresponde a cuadros de lumbalgia aguda o crónica, siendo clasificada como la segunda causa de incapacidad laboral en los Estados Unidos. 2,3

Estudios experimentales han demostrado que el dolor lumbar puede tener origen en diferentes estructuras vertebrales y paravertebrales, tales como ligamentos, facetas articulares, periostio vertebral, músculos, vasos y nervios, sin embargo, no es posible alcanzar un diagnóstico anatomopatológico preciso en el ochenta y cinco por ciento de los casos, lo cual dificulta la definición de pautas unificadas para el manejo óptimo del paciente con lumbalgia. 3

Entre las causas etiológicas más frecuentes se encuentran las lesiones musculares, ligamentarias y tendinosas, así como los procesos degenerativos de las estructuras vertebrales que se asocian con el envejecimiento. Otras patologías menos frecuentes incluyen las hernias discales, la estenosis del canal vertebral, las neoplasias y las enfermedades sistémicas que puedan ocasionar compromiso de las estructuras espinales. 3,4

Algunos factores que han sido identificados como determinantes en la evolución del cuadro y en el pronóstico del paciente incluyen edad avanzada, obesidad, desarrollo de esfuerzos físicos intensos durante el trabajo (particularmente aquellas labores que demandan alzar o mover peso, exponerse a vibración prolongada y/o mantener la misma postura durante períodos prolongados de tiempo), insatisfacción laboral, trastornos psicológicos (depresión, ansiedad) y alteraciones posturales (escoliosis severa, lordosis lumbar aumentada).4

Aunque el pronóstico es bueno en la mayor parte de los casos, las recurrencias son frecuentes en los doce meses siguientes a la aparición del cuadro. La presencia de secuelas que determinan limitación funcional temporal alcanza el uno por ciento de los individuos afectados, persistiendo discapacidad crónica en una proporción equivalente de los casos. Algo menos de la mitad de los individuos incapacitados por dolor lumbar durante un lapso mayor de seis meses retornan a su trabajo habitual, este porcentaje se reduce a cero después de dos años de ausencia laboral. 2,3

Referencias

(1) Anderson G. Epidemiological features of chronic low back pain. Lancet 1999;354: 58: 185 – 92
(2) Devereaux M. Neck and low back pain. Medical Clinics of North America. 2003; 87 (3): 643 - 62.
(3) Deyo R., Weinstein J. Low back pain. NEJM; 344 (5): 363 – 370.
(4) Wing P., Esdaile J. Rheumatology: Minimizing disability in patients with low back pain. Canadian Medical Association Journal; 164 (10): 1459 – 8