viernes, 20 de marzo de 2009

Insuficiencia Vascular Cerebral: Tratamiento


El tratamiento de las manifestaciones clínicas de la enfermedad arterial periférica incluye el control de los factores de riesgo y la utilización de medicamentos específico. Algunas medidas no farmacológicas incluyen la suspensión del consumo de tabaco, la práctica regular de ejercicio bajo supervisión médica, la estabilización de los niveles de glicemia (HbA1C inferior al 7%) y colesterol LDL (inferior a 100 mg/dL), y la reducción de las cifras de tensión arterial (por debajo de 130 /85 mm Hg).1, 6

Entre los fármacos utilizados para el manejo de estos pacientes se incluyen los antiplaquetarios (aspirina, ticlopidina, clopidogrel), los vasodilatadores (flunarizina, cinarizina), los hipolipemiantes (estatinas) y los antihipertensivos. Algunos autores han planteado que los antiinflamatorios podrían ser útiles en el tratamiento de la enfermedad arterial aterosclerótica dado que la inflamación juega un papel importante en la patogénesis de la misma, sin embargo, en la actualidad no existen estudios clínicos que soporten esta hipótesis.1,5, 6,7

Otra sustancia que ha venido siendo utilizada desde hace varios años en el manejo de los pacientes con insuficiencia vascular cerebral, demencia vascular, claudicación de miembros inferiores y tinnitus de origen vascular es el Gingko Biloba, agente neuroprotector, antioxidante, estabilizador de membrana e inhibidor de la activación plaquetaria, cuyos efectos sobre la circulación arterial incluyen la relajación endotelial mediada por el 3-5 GMP, la inhibición de la pérdida de los receptores colinérgicos de tipo muscarínico y adrenérgicos alfa, la estimulación de la recaptación de colina en el hipocampo y la inhibición del depósito de beta amiloide en el tejido nervioso. Una revisión sistemática de ocho estudios aleatorios, doble ciego, controlados con placebo concluyó que el Gingko Biloba tiene una efecto equivalente al de los ergoides en el mejoramiento de los síntomas de insuficiencia vascular cerebral.8, 9

Pronóstico

Los pacientes con déficit cognitivo secundario a insuficiencia vascular cerebral pueden evolucionar hacia un cuadro de demencia vascular o hacia un accidente isquémico, sin embargo, la prevalencia actual de estos trastornos y la probabilidad estadística de que aparezcan complicaciones posteriores no ha sido definida con claridad por la ausencia de estudios que correlacionen el grado del compromiso vascular con la sintomatología del paciente.6

El pronóstico a largo plazo de la enfermedad arterial sistémica, es pobre. Un estudio prospectivo a 10 años llevado a cabo en 565 individuos con una edad promedio de 66 años, entre los cuales se identificaron 67 pacientes con enfermedad arterial periférica, evidenció que el 61.8% de los hombres y el 33.3% de las mujeres con esta patología fallecieron durante la investigación en contraste con el 16.9% y el 11.6% del grupo sin evidencia de la enfermedad. Los resultados del estudio demostraron que los pacientes con ateroesclerosis arterial sistémica tienen un mayor riesgo de mortalidad como consecuencia de enfermedad cardiovascular (infarto al miocardio, trombosis o hemorragia cerebral).2, 3, 4

Referencias

(1) Ouriel K. Peripheral arterial disease. The Lancet 2001; 358: 1257 – 64.
(2) Levy P. Epidemiology and pathophysiology of peripheral arterial disease. Clinical Cornerstone. 2002; 4 (5).
(3) Criqui M. Systemic atherosclerosis risk and the mandate for intervention in atherosclerotic peripheral arterial disease. The American Journal of Cardiology. 2001; 88 (7B):43J – 47J.
(4) Vavilala M, Lee L, Lam A. Cerebral blood flow and vascular physiology. Anesthesiology Clinics of North America. 2002; 20 (2).
(5) Plutzky J. The vascular biology of atherosclerosis. The American Journal of medicine. 2003; 115 (Suppl 8A): 55 – 61.
(6) Ball L, Birge S. Prevention of brain aging and dementia. Clinics in Geriatric Medicine.2002; 18 (3): 485 – 503.
(7) Regensteiner J, Hiatt W. Current medical therapies for patients with peripheral arterial disease: a critical review. American Journal of Medicine. 2002; 112 (1): 49 – 57.
(8) Sierpina V, Wollschllaeger B, Blumenthal M. Complementary and alternative Medicine: Gingko Biloba. American Family Physician. 2003; 68 (5): 923 – 26.
(9) McKenna DJ, Jones K, Hugues K. Efficacy, safety and use of Gingko Biloba in clinical and preclinical applications. Alternative Therapies in health and medicine. 2001; 7 (5): 70 – 86, 88 – 90.