martes, 22 de septiembre de 2009

La enfermedad de Alzheimer



Fuente: DOYMA

Bajo el lema "No hay tiempo que perder", la organización Alzheimer's Disease International (ADI) organizó este 21 de septiembre una nueva edición del Día Mundial del Alzheimer, que se centra este año en las realidades de la vida de los afectados por este tipo de demencia.

Según la ADI, en el mundo hay 24 millones de personas y más millones de familiares que conviven diaramente con el gran reto que representa padecer esta enfermedad y atender a los afectados, a lo que hay que añadir el persistente estigma asociado a la demencia. En este contexto, el lema escogido tiene que ver con la necesidad de actuar rápidamente para que la voz de las asociaciones llegue a todas partes.

Igualmente, se destacó que, "aunque desgraciadamente no hay un fármaco que cure esta enfermedad degenerativa", "se ha mejorado mucho el tratamiento gracias a las terapias cognitivas". Indicó que con estas terapias se trata de estimular al máximo las capacidades que aún conserva el paciente, de tal manera que se retrasa el daño que produce el Alzheimer en el paciente.

"En el caso de que el paciente sepa escribir su nombre, pues que lo escriba cada día; si puede comer solo, que lo haga... Trataremos que mantenga unas condiciones básicas para que tenga cierta calidad de vida", añadió, apuntando que "la enfermedad del Alzheimer es una escalera de bajada con rellanos, y con la terapia de estimulación tratamos de que el rellano sea lo más largo posible hasta el siguiente escalón".

También se hizo un llamdo a que se realice una revisión periódica a la población en situación de riesgo de padecer esta enfermedad, de tal manera que se detecte de manera precoz. "No curaremos, pero comenzaremos a estimular a esa persona, a preparar a esa familia y a ahorrar dinero".

El perfil de los cuidadores de estos enfermos suele ser el de mujer, de entre 45 y 65 años, casada, con estudios medios y que dedica cerca de 732 horas al mes al cuidado del enfermo, "lo que supone 8 veces más que el cuidador de una residencia", explicó Selmes para quien se trata de una enfermedad que "sólo se cura con cariño, algo que no puede dar una residencia, sino sólo el entorno familiar".