Página electrónica de Juan Carlos Morales Ruiz, Médico Cirujano de la Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, Gerontólogo F.U.A.A., Magíster en Educación Pontificia Universidad Javeriana.
Un artículo publicado el pasado 17 de agosto en la sección Perspectiva de la revista New England Journal of Medicine, por Richard Wenzel, hace una interesante reflexión acerca de la situación actual de la educación médica en Estados Unidos, que bien puede ser aplicable a cualquiera de los países del mundo.
De acuerdo con Wenzel "en una época caracterizada por la erosión de nuestro tiempo de reflexión, la identificación de nuevos síndromes, el contacto social con los colegas y la enseñanza, la presión del tiempo para ver cada vez más pacientes en consultas cada vez más breves”, se ponen en grave riesgo "la disciplina, la vocación, la pasión, el misterio y la elegante aventura” que sustentan el ejercicio de la medicina desde los primeros tiempos.
Continúa el autor, expresando su preocupación por el hecho que "los estudiantes que actualmente ingresan a las facultades de medicina estadounidenses llegan a una era de creciente desconfianza hacia las grandes instituciones, a un mayor uso de los medios de comunicación social para obtener información, a un léxico político en el que los hechos incómodos se ridiculizan como "noticias falsas" mientras que las invenciones se disfrazan de realidad y la erosión de la verdad que implican tales tendencias"
Así las cosas, los retos para la educación médica son inminentes. ¿Cómo podemos nosotros, como maestros, merecer la confianza de los futuros médicos? ¿Cómo podemos transmitirles el legado preeminente de la ciencia de impulsar los avances en la comprensión, la prevención y la curación de las enfermedades? ¿Cómo inculcar en ellos la importancia de las pruebas de hipótesis, de la revisión por pares y del análisis crítico de la investigación? Estas preguntas deben impulsar una revisión inmediata de las metas y procesos de la educación y de los valores que necesitamos enfatizar en nuestras interacciones diarias con los estudiantes de medicina.
En consonancia con lo anterior, concluye Wenzel:
“Reflexionando sobre los desafíos actuales a nuestra profesión, podemos tener una respuesta firme: No hay alternativa a la verdad. Por lo tanto, como educadores médicos, tenemos que centrarnos cada vez más en el camino riguroso de la razón, guiando a nuestros estudiantes pasado el aluvión de señales engañosas diseñadas para desviar su atención del curso a la verdad”.
Referencia
Wenzel R. Medical Education in the Era of Alternative Facts. New Engl J Med. 2017; 377: 607 - 609.
No estoy en contra de cuidar el medioambiente, todo
lo contrario, soy de los que creen que los seres humanos le estamos haciendo
daño al planeta y que urge tomar medidas para mitigar el efecto
"nocivo" de nuestro paso por la tierra.
Sin embargo, la idea de que con impedir la
movilidad de los automóviles particulares tiene un impacto relevante en la
calidad del medioambiente es simplemente ridícula, es una verdad de Perogrullo
que si hay menos automotores circulando habrá menos contaminantes en el aire,
pero eso no soluciona el problema del calentamiento global, ni evita la lluvia
ácida, ni reduce de forma permanente él nivel de partículas contaminantes,
factores que como está comprobado son causa de enfermedades crónicas y muertes
lentas.
De lo que sí estoy seguro es que hay situaciones
cotidianas en la vida de la capital, que por cuenta de la falta de sentido
común - el menos común de los sentidos -, ausencia de raciocinio y carencia de
un mínimo de inteligencia de nuestros gobernantes, evitan que muchos de
nosotros lleguemos a la edad en que puedan expresarse las enfermedades
mencionadas y hasta a vivir "una muerte lenta".
Y es que los atracos, con "puñalada" o
"tiro" a plena luz del día, la acción de las bandas criminales, la
extorsión por parte de bandas organizadas, el fleteo, el estado de las calles y
el transporte público, las alcantarillas que devoran seres humanos y quizás la
peor, la corrupción rampante que consume a diario los recursos de la salud de
los más pobres, son problemas más cercanos y más urgentes de resolver,
finalmente, si no salimos vivos de esta carrera diaria contra la muerte, no
tendremos la oportunidad de atravesar por ese "envejecimiento
acelerado" que vive nuestra ciudad.
¿Por qué a ninguno de nuestros ilustres gobernantes
se le ocurre el ´"Día sin Corrupción", el "Día sin Robos",
el "Día de la Seguridad Ciudadana", el "Día del Transporte
Público Digno", el "Día de la Atención Oportuna y Digna en
Salud", o muchos otros días que podrían contribuir más a nuestra calidad
de vida, que bloquear los pocos medios de transporte DIGNO que quedan en la
ciudad y generar millones de pesos en pérdidas a los ciudadanos honestos que
viven de su trabajo y quienes se ven perjudicados de manera significativa por
los "juegos del hambre" de un alcalde que se ha dedicado más a
satisfacer su ego personal que a gobernar una ciudad que tanto necesita
dedicación y entrega.
Al finalizar esta diatriba que me ha permitido
desahogar mis penas y expresar mi inconformidad con un gobierno que no ayudé a
elegir, se me ocurrió proponer el "Día sin Alcalde", como una medida
que podría contribuir más que el "Día sin carro" a limpiar nuestra
ciudad, el único problema de esta iniciativa es que la ciudad tendría que tener
alcalde para apartarlo del cargo por un día.
La curvas de aprendizaje ,
representaciones gráficas que muestran la relación entre esfuerzos y logros de
aprendizaje, son referidas con frecuencia en las publicaciones de investigación
en el campo de la educación, sin embargo, no son empleadas habitualmente en los
procesos de enseñanza - aprendizaje.
Un artículo publicado en el último número
de la revista Academic Medicine presenta
una revisión del tema en que se analiza el concepto y sus posibles aplicaciones
a la formación de talento humano en salud, gracias a la correlación que guardan
con el desarrollo progresivo de las competencias profesionales.
Referencia
Pusic M, Boutis K, Hatala R, Cook D. Learning Curves in Health
Professions Education. Acad Med. 2015; 90 (8): 1034 - 1042.
“ No sé a como estamos”. En esta casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos
están hechos una maraña. Me acuerdo de aquellos calendarios grandes, unos
primores, ilustrados con imágenes de los santos, que colgábamos al lado del
tocador, ya no hay nada de eso, todas las cosas antiguas han ido
desapareciendo. Y yo, yo también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta.
Primero me cambiaron de alcoba, pues la familia creció. Después me pasaron a
otra más pequeña aún, acompañada de una de mis biznietas. Ahora ocupo el cuarto
de los trebejos, el que está en el patio de atrás.
Prometieron cambiarle el vidrio roto a la ventana, pero se
les olvidó, y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que aumenta
mis dolores reumáticos.
Desde hace mucho tiempo tenía intenciones de escribir, pero
me he pasado semanas buscando un lápiz, y cuando al fin lo encontraba, yo misma
volvía a olvidar dónde lo había puesto. A mis años, las cosas se pierden
fácilmente; claro que es una enfermedad de ellas, de las cosas, porque yo estoy
segura de tenerlas, pero siempre desaparecen.
La
otra tarde caí en cuenta de que también mi voz ha desaparecido. Cuando les hablo
a mas nietos o a mis hijos, no me contestan. Todos hablan sin mirarme, como si
yo no estuviera con ellos escuchando atenta lo que dicen. A veces intervengo en
la conversación, segura de que lo que
voy a decirles no se le ha ocurrido a
ninguno y les va a servir de mucho mis consejos. Pero no me oyen, no me miran,
no me responden. Entonces hago así, de pronto, para que comprendan que estoy
enojada, para que se den cuenta de que me han ofendido y vengan a buscarme y me
pidan perdón. Pero nadie viene.
El otro día les dije que cuando me muriera entonces si me
iban a extrañar. El nieto más pequeño dijo: “ Y es que estas viva abuela?…Les
cayó tan en gracia, que no paraban de reír. Tres días estuve llorando en mi
cuarto, hasta que una mañana entró uno de los muchachos a sacar unas llantas
viejas y ni los buenos días me dio. Fue entonces cuando me convencí de que soy
invisible. Me paro en medio de la sala para ver si aunque sea estorbo, me
miran, pero mi hija sigue barriendo sin tocarme. Los niños corren a mi
alrededor, de uno a otro lado, sin tropezar conmigo.
Cuando mi yerno se enfermó, tuve la oportunidad de serle
útil; le lleve un té especial que yo misma preparé. Se lo puse en la mesita y
me senté a esperar que se lo tomara. Sólo que estaba viendo televisión y ni un
parpadeo me indicó que se daba cuenta de mi presencia. El té poco a poco se fue
enfriando. Mi corazón también.
Un viernes se alborotaron los niños y me vinieron a decir
que al día siguiente nos iríamos todos de día de campo. Me puse muy contenta…
-Hacía tanto tiempo que no salía y menos al campo- El sábado fui la primera en
levantarme. Quise arreglar las cosas con calma, los viejos nos tardamos mucho
en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para no retrasarlos. Al rato
entraban y salían de la casa corriendo… echaban bolsas y juguetes al carro. Yo
ya estaba lista y me paré en el zaguán para esperarlos.
Cuando arrancaron y el auto desapareció en medio del
bullicio comprendí que no estaba invitada, tal vez porque no cabía en el auto o
porque la lentitud de mis pasos impediría que los demás corretearan a su gusto
por el bosque. Sentí clarito como se encogió mi corazón, la barbilla me
temblaba…apenas podía contener las ganas de llorar. Vivo con mi familia y cada
día me hago más vieja, pero como cosa curiosa, ya no cumplo años…Nadie me lo
recuerda…Todos están tan ocupados…Yo los entiendo, ellos sí hacen cosas
importantes: Ríen, gritan, sueñan, lloran, se abrazan, se besan…Yo ya no sé a
que saben los besos…antes besuqueaba a los chiquillos, sentía un gusto enorme
al tenerlos en mis brazos como si fueran míos…sentía la suavidad de su piel y
su cálido aliento muy cerca de mí, la vida se metía en mi como un soplo…y hasta
me daba por cantar canciones de cuna que no creía poder recordar…Pero un día mi
nieta Laura, que acababa de tener un bebé dijo que no era bueno que los
ancianos besaran a los niños por cuestiones de salud…Ya no me les acerqué nunca
más, no fuera a ser que pasara algo malo a causa de mi imprudencia…Tenía miedo
de contagiarlos.
Sin embargo y aunque los quiero mucho, voy a causarles un
último contratiempo, mañana que es Domingo y no estarán tan atareados van a
encontrarse con una sorpresa…Tengo en mis manos el frasco de pastillas que voy
a tomar y no lo suelto…con eso que todo se me pierde…Ah!
Lo
haré en la sala para que me encuentren pronto…Dios quiera que tengan dinero
para mi ataúd y no me guarden un mal recuerdo. Yo los bendigo a todos y los
perdono, porque…que culpa tienen los pobres que yo me haya vuelto invisible?
Les dejo este papel para que tomen sus precauciones…con tantas cosas que se
inventan hoy estoy segura que habrá algo que puedan comprar para que siempre
sean vistos y escuchados; para que el día de mañana no tengan que morirse
estando muertos desde antes … como yo”
La
asociación entre adiposidad y riesgos cardiometabólicos es bien conocida a
partir de estudios epidemiológicos, encontrándose una clara relación causal
para algunos mientras que para otros no.
Un
estudio realizado en el marco del Consorcio de la Red Europea de Epidemiología
Genética y Genómica con el objetivo de determinar si existe una relación causa
efecto entre esta condición biológica y varios rasgos cardiometabólicos,
utilizando un enfoque mendeliano aleatorizado, incluyó 36 estudios cross –
section y de cohortes longitudinales, con una muestra de 198.502 individuos.
Los
resultados obtenidos a partir del análisis de las variables instrumentales
confirmaron la relación existente entre la adiposidad y ciertos rasgos
cardiometabólicos como diabetes mellitus tipo 2, síndrome metabólico,
dislipidemia e hipertensión, además de nueva evidencia que correlaciona la
presencia de adiposidad con insuficiencia cardiaca.
Para
los rasgos cuantitativos, los resultados del estudio aportaron nueva evidencia
que sustenta la existencia de una relación causa efecto entre la adiposidad y
la elevación de las enzimas hepáticas (alanin amino transferasa y gama glutamil
transferasa) y confirmaron los hallazgos de estudios previos acerca de la
relación existente con la presión arterial sistólica y diastólica, la insulina
en ayunas, la concentración de glucosa post prandial en una prueba de
tolerancia a la glucosa, la proteína C reactiva, los triglicéridos y el
colesterol de alta densidad.
De
acuerdo con los resultados obtenidos, el estudio aportó nueva evidencia de la
relación existente entre la adiposidad y la presencia de insuficiencia
cardiaca, así como del incremento de las enzimas hepáticas y confirmó la
relación descrita previamente con otros rasgos cardiometabólicos.
Fuente
Fall T, Hägg
S; Mägi R et al. The role of adiposity in cardiometabolic traits: A Mendelian
randomization analysis. PLOS Medicine. 2013; 10 (6): 1 - 14
Revisando en mis archivos, encontré el texto de un discurso que pronuncié en un foro de análisis de la situación de la salud en 1999, respecto al cual me sentí viviendo un deja vu al compararlo con la situación actual de la salud en nuestro país:
Perspectivas de la atención en salud en el siglo XXI
Nos
encontramos a las puertas de un nuevo siglo, un mundo convulsionado por la
violencia, la crisis de la familia, la descomposición social y la falta de
solidaridad, son un triste reflejo del escenario en que se representa el
espectáculo de nuestra propia destrucción, un oscuro panorama al que asistimos
como espectadores pasivos e indiferentes.
¿Qué
papel jugamos los profesionales de la salud frente al cúmulo de problemas que
se ciernen sobre nuestra sociedad?
Independiente
de la postura que decidamos asumir, sólo existen dos alternativas para elegir:
permanecer impasibles y en silencio, justificando nuestras limitaciones y
complejos en el hecho de que ya nada tiene arreglo y por lo tanto no vale la
pena luchar, o por el contrario, asumir la responsabilidad de construir nuestro
futuro, protagonizando el papel principal en este nuevo orden mundial en
gestación.
Como
responsables de la salud y en ocasiones de la vida de las personas, ejercemos
un “liderazgo natural” en la sociedad, sin embargo, los avances tecnológicos,
la celeridad de nuestro diario vivir y la predominancia de la productividad de
las empresas aseguradoras de la salud sobre la calidad de la atención, han
convertido el acto médico en un simple “intercambio comercial”, reduciendo al
máximo las posibilidades de contacto personal y llevando a los profesionales de
la salud a convertirse en intermediarios en la venta de un servicio.
"El arte de curar demanda virtudes que sobrepasan en número y magnitud a la de la mayoría de los oficios. Quien atiende a un enfermo no puede ser un desalmado, debe sin excepción ser benévolo. Las cualidades que reclama el paciente, son a la vez las que se esperan de la medicina: compasión, caridad, generosidad, bondad, amabilidad, consideración, afecto, diligencia, que no son otra cosa que la expresión de la humanidad en alto grado. Luego la medicina y todas sus afines deben ser la materialización del concepto de humanidad"
¿Qué el trabajo de Oficina no cansa? Los expertos coinciden, por ejemplo, en que una persona que trabaja con una computadora ejecuta por día entre 12 mil y 33 mil movimientos de cabeza y de ojos, entre 4 mil y 17 mil reacciones de las pupilas y 30 mil pulsaciones del teclado.
"Recetar es fácil, lo difícil es entenderse con la gente", dijo algún día el escrito checo Franz Kafka. Pero es frecuente observar médicos ejerciendo su profesión como si tratara sólo de recetar, como si el problema de entenderse con la gente no fuera su más grande reto, intelectual y ético" (¿Deshumanización en medicina? Alteridad o beneficio. John Jairo Bohórquez Carrillo)
Y tu... ¿sólo recetas o tratas de entenderte con la gente?
Durante un paseo por Unicentro, encontré una estructura de color verde que en principio identifiqué como un dispositivo publicitario de corte moderno en el que se transmiten mensajes ambientales, sin embargo, al acercarme al lugar pude advertir que se trataba de un AIRBOL o ECO ÁRBOL, una máquina de casi once metros de altura que purifica el aire a su alrededor a través de la simulación de fenómenos naturales como los rayos, la lluvia y la sedimentación de partículas.
El proyecto es un sistema interactivo desarrollado por la empresa antioqueña Contreebute, en alianza con científicos italianos, los cuales crearon el mecanismo a partir de la tecnología de purificación. Sus hojas cuentan con un sistema de iluminación que se hizo con dispositivos de optimización de uso de energía y de bajo consumo y cumple también la función de ser medio transmisor capaz de guiar las acciones de los ciudadanos para mejorar la sostenibilidad de la ciudad y del planeta.