domingo, 21 de julio de 2013

Una mirada al pasado...


Revisando en mis archivos, encontré el texto de un discurso que pronuncié en un foro de análisis de la situación de la salud en 1999, respecto al cual me sentí viviendo un deja vu al compararlo con la situación actual de la salud en nuestro país:

Perspectivas de la atención en salud en el siglo XXI

Nos encontramos a las puertas de un nuevo siglo, un mundo convulsionado por la violencia, la crisis de la familia, la descomposición social y la falta de solidaridad, son un triste reflejo del escenario en que se representa el espectáculo de nuestra propia destrucción, un oscuro panorama al que asistimos como espectadores pasivos e indiferentes.

¿Qué papel jugamos los profesionales de la salud frente al cúmulo de problemas que se ciernen sobre nuestra sociedad?

Independiente de la postura que decidamos asumir, sólo existen dos alternativas para elegir: permanecer impasibles y en silencio, justificando nuestras limitaciones y complejos en el hecho de que ya nada tiene arreglo y por lo tanto no vale la pena luchar, o por el contrario, asumir la responsabilidad de construir nuestro futuro, protagonizando el papel principal en este nuevo orden mundial en gestación.

Como responsables de la salud y en ocasiones de la vida de las personas, ejercemos un “liderazgo natural” en la sociedad, sin embargo, los avances tecnológicos, la celeridad de nuestro diario vivir y la predominancia de la productividad de las empresas aseguradoras de la salud sobre la calidad de la atención, han convertido el acto médico en un simple “intercambio comercial”, reduciendo al máximo las posibilidades de contacto personal y llevando a los profesionales de la salud a convertirse en intermediarios en la venta de un servicio.