miércoles, 30 de septiembre de 2009

La Crisis de los Sistemas de Seguridad Social: Una Mirada Regional


Revisando bibibliografía en relación con el tema de la crisis de los sistemas de seguridad social en el mundo, encontré un artículo de autoría del doctor Alvaro Franco, investigador de la Universidad Nacional de Colombia, titulado "Sistemas Previsionales, Salud y Reformas en América latina", publicado en el número 3, volumen 3 de la Revista de Salud Pública de la institución mencionada, en el que se plantea un interesante debate en torno a la situación actual de los sistemas de seguridad social en la región y se analizan alternativas de intervención que podrían contribuir a mejorar la calidad de vida de la población, incluido el grupo de los adultos mayores.

Documento completo en:

La Crisis de los Sistemas de Salud: Aspectos Económicos



A menos que donantes y países en desarrollo cumplan los objetivos acordados internacionalmente para reforzar los sistemas de salud de estos últimos, el déficit de financiación alcanzará los 30.000 millones de dólares (23.511 millones de euros) al año en 2015.

Ésa es la dramática advertencia del grupo de trabajo que asesora a la "task force" creada en el marco de la ONU para velar por el cumplimiento de esos objetivos y que encabezan el primer ministro británico, Gordon Brown, y el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, con otros gobernantes de países ricos y pobres entre sus miembros.
Según el informe, aun cuando los países más pobres y los donantes cumpliesen los compromisos adquiridos en Nueva York el pasado septiembre y todos los del segundo grupo dedicasen un 0,7 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB) a ayuda al desarrollo, habría un déficit anual de 7.000 millones de dólares (5.485 millones de euros).

Actualmente, los países pobres invierten en salud alrededor de 24 dólares (18,8 euros) por habitante frente a los 4.000 dólares (3.133 euros) que dedican los países desarrollados, según el grupo de trabajo, dirigido por Julio Frenk, decano de la Escuela de Salud Pública de Harvard, y Anne Mills, jefa del Departamento de Salud Pública de la London School of Hygiene and Tropical Medicine.

Aun cuando la mejora de los Sistemas de Salud ha permitido reducir los casos de infección por el virus del sida y ha posibilitado un acceso mucho más amplio a las vacunas contra la malaria y la tuberculosis, hay necesidad urgente de invertir más sobre todo en formación y reclutamiento de más trabajadores de ese sector, argumentan.

Según el Banco Mundial, si persiste la actual crisis económica, entre 200.000 y 400.000 niños más morirán al año, y entre 1,4 y 2,8 millones habrán fallecido antes del 2015. Muchos países están aún lejos de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas en materia de salud, denuncia también el grupo de trabajo, que recuerda que, alrededor del mundo, un niño menor de cinco años muere cada tres segundos y una madre muere durante el embarazo o el parto cada minuto

Más de medio millón de mujeres mueren cada año por complicaciones del embarazo o el alumbramiento perfectamente evitables y cada minuto otras siete mil personas se infectan con el virus de inmunodeficiencia humana.

Sin el nivel necesario de inversiones en salud, más de cinco millones de niños seguirán perdiendo la vida todos los años, 56 millones de mujeres continuarán sin acceso a personal especializado durante el parto y más de un millón se infectarán con el virus del sida, advierten los asesores.

La Crisis de los Sistemas de salud: Más elementos para la discusión


Desde fines de 2008 el mundo padece los efectos de la más grave crisis económica y financiera desde los años treinta. Iniciada en los países industrializados, sus consecuencias han ido extendiéndose por todo el mundo desarrollado y en vías de desarrollo, y a través de distintos sectores, incluido el sanitario.

Según señalan las conclusiones de la reunión Consultiva de Alto Nivel de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de enero de este año, si bien la crisis afecta a todas las naciones, algunas están particularmente expuestas:

a) entre las industrializadas, aquellas que han recurrido a ayudas de emergencia del FMI, y que al momento de enfrentar la devolución de los préstamos deberán afrontar necesariamente recortes en su gasto público, incluido el sanitario. Asimismo, serán particularmente afectadas por el crecimiento negativo de sus economías y por el aumento de las tasas de desempleo.

b) entre las naciones en desarrollo, aquellas que dependen del financiamiento sanitario externo han quedado expuestas a la posibilidad de ver recortadas esas ayudas o donaciones, por la retracción del crédito, de las inversiones directas y de las remesas de inmigrantes.

En todos los casos, existe consenso en torno al hecho que las poblaciones más pobres son las más vulnerables y, en consecuencia, las primeras en verse afectadas. Sin embargo, la crisis alcanzará también a las clases medias, dado que impacta directamente en la capacidad de consumo de la población.

Un reciente estudio de Standard & Poor’s remarcó que uno de los efectos colaterales de las altas tasas de desempleo y los problemas financieros a nivel doméstico (familias endeudadas, depreciación de salarios, etc) ha sido el recorte del uso de servicios sanitarios no esenciales.

Muchos individuos optan por retrasar procedimientos o postergar tratamientos, aún enfrentándose al riesgo de contraer problemas de salud más graves. La pérdida de capacidad de pago por estos servicios de salud asimismo ha dejado a muchas familias con deudas difíciles de afrontar. Una de cada cinco familias ha tenido problemas a la hora de pagar sus cuentas médicas en el año 2008 y más de la mitad de éstas ha pedido algún tipo de préstamo para hacerlo, según informó el New York Times.

La Crisis Mundial de los Sistemas de Salud


La crisis mundial de los sistemas de salud tiene que generar una reflexión profunda en torno al papel que desempeña la academia como instancia privilegiada de análisis y generación de propuestas para el mejoramiento de la calidad de los servicios.

Para contribuir a la discusión, transcribo a continuación, algunos fragmentos de un artículo del doctor Everardo lamprea Montealegre, investigador del observatorio del Medicamento, publicado en el boletín electrónico del medicamento:

Esquemas de financiación de los sistemas de salud

Durante la década de los 90 se presentaron en muchos lugares del mundo reformas comprehensivas de los sistemas de salud existentes para ese momento. Colombia no fue ajena a esta oleada de reformas. Un año antes de expedirse la Ley 100 en Colombia, Adam Wagstaff y Eddy van Doorslaer publican en la prestigiosa revista Journal of Health and Economics un artículo que buscaba ofrecer una matriz comparativa de los sistemas de salud en los países industrializados a partir de sus esquemas de financiación.

Este artículo, que tendría un impacto notable en la literatura especializada, establecía una diferenciación analítica entre cuatro tipos distintos de esquemas de financiación:Los sistemas financiados por impuestos públicos generales.

Los sistemas financiados por contribuciones de aseguramiento social

Los sistemas financiados por pagos de premiums de aseguramiento privados Pagos directos por pacientes. Según los autores, los 10 países escogidos en la muestra eran representativos de la totalidad de sistemas de salud existentes en el mundo industrializado para 1992. Los casos iban, pues, desde el sistema predominantemente privado de los Estados Unidos y Suiza, pasando por el sistema mixto privado/público de países como Francia y Holanda, hasta los sistemas casi 100% públicos de Dinamarca, Portugal y Gran Bretaña.

La diferencia más notable entre los casos estudiados radicaba en los sistemas de financiación que eran predominantemente públicos y aquellos que eran predominantemente privados. De la muestra, para 1992 sólo los Estados Unidos y Suiza tenían sistemas de salud que dependían predominantemente para financiarse de pagos directos por parte de los pacientes, así como de pagos (premiums) de aseguradoras privadas.

En el resto de países europeos, con excepción de Suiza, la situación era variable: en Gran Bretaña, por ejemplo, sólo el 13.5% de los ingresos del sistema era de financiación privada, de lo cual el 64% eran recursos pagados por los propios pacientes. En Portugal, casi el 40% de la financiación del sistema era privada, con un componente de casi el 100% de pagos directos de pacientes.

Mientras en Dinamarca, Portugal, España y Francia casi todos los recursos privados dependen de pagos directos de pacientes. Para 1992 en Estados Unidos la composición privada de la financiación del sistema de salud era paritaria entre pagos directos de pacientes y pagos hechos por las HMOs (el equivalente de las EPS en Colombia).

Sistemas de salud financiados por impuestos y por esquemas de aseguramiento social

Otra distinción importante planteada por los autores en 1992 era entre sistemas de salud financiados a través de impuestos y sistemas de salud financiados por esquemas de aseguramiento social. Para 1992 Francia, España y Holanda financiaban sus sistemas de salud a través de contribuciones a la seguridad social predeterminadas.

En el otro extremo, Irlanda, Dinamarca, Portugal, Suiza y Gran Bretaña financiaban los gastos de salud públicos a través de impuestos generales. Por otra parte, los gastos de la salud pública en Italia y Estados Unidos eran financiados, de manera paritaria, a través de impuestos generales y de contribuciones del sistema de seguridad social.

Estados Unidos y Suiza los más privatizados

Los autores, en su artículo de 1992 encontraron que entre los 10 países estudiados, Estados Unidos y Suiza eran los más privatizados. En el otro extremo, los países con sistemas de salud financiados casi en un 100% por recursos públicos eran Dinamarca e Inglaterra. En un tercer grupo intermedio, encontramos sistemas financiados por recursos públicos que pueden provenir mayoritariamente de sistemas de seguridad social (Francia, Holanda y España) o de gravámenes tributarios generales (Dinamarca, Irlanda, Portugal, Gran Bretaña).

Todos los sistemas de salud aspiran a la equidad

Otra conclusión general, tal vez la más importante de este prestigioso estudio, es que todos los sistemas de salud estudiados, sin excepción, aspiran a la equidad (equity). Según los autores,"que la equidad es el objetivo perseguido por los diseñadores de políticas públicas en todos los sistemas de salud, es rápidamente aparente".

A partir del análisis fáctico, los autores de este estudio concluyen que la noción de equidad de la que partían todos los diseñadores de políticas públicas era la de garantizar la prestación del servicio público de salud a todos los ciudadanos a partir del principio de "necesidad", y no del de "habilidad o disposición para pagar". Sin embargo, también concluyen los autores que la financiación de los sistemas de salud están basados en un principio de habilidad o disposición para pagar.

Los autores enfatizan en sus conclusiones que,"A partir de su trabajo empírico, investigadores de países con sistemas de salud tan dispares como Estados Unidos y Gran Bretaña coinciden en que sus sistemas adoptaron idénticas nociones de equidad en el diseño de la política pública de salud. La mayoría de estudios empíricos sobre la prestación del servicio de salud -tanto en Estados Unidos como en Europa-coinciden en señalar que el servicio de salud debe ser prestado a partir del principio de equidad de necesidad y no en la habilidad o disposición para pagar.

Por otra parte, la mayoría de estudios empíricos sobre la equidad en la financiación parten de la premisa de que los sistemas de salud deben ser financiados a partir del principio de habilidad o disposición para pagar".Son dos grandes las conclusiones de este estudio de 1992. La primera es que la mayoría de sistemas de salud en el mundo occidental desarrollado -tanto los sistemas más estatalizados como los más privatizados-- tienen sistemas de financiación basados en el principio de equidad de habilidad o disposición para pagar, y sistemas de prestación del servicio público de salud basados en el principio de equidad de necesidad.

La segunda gran conclusión es que los sistemas más regresivos, esto es, los que asignan los recursos de manera menos beneficiosa para los sectores más desprotegidos de la sociedad, eran los más privatizados. Por otra parte, los sistemas más progresivos, esto es, los que beneficiaban en mayor medida a los sectores más vulnerables de la sociedad, eran los que tenían una mayor presencia del Estado en la prestación del servicio y en la regulación del "mercado" de salud. En esta medida, los sistemas de salud públicos eran los que podían garantizar con mayor posibilidades de éxito el principio de equidad.

Los sistemas de salud más privatizados son los más regresivos

En 1999, los autores escribieron una secuela del artículo de 1992 en la misma revista Journal of Health Economics.[4] En este nuevo estudio revisan las conclusiones a las que llegaron en su artículo de 1992 y amplían significativamente la muestra de países estudiados. Las conclusiones del artículo de 1999 son las mismas en cuanto a la clasificación de los sistemas de salud de acuerdo a las fuentes de financiación.

Así mismo, reafirman su conclusión de que los sistemas de salud más privatizados, como el Estadounidense y el Suizo, eran los más regresivos, y sistemas como el Británico o el Danés, los más progresivos.Dos años después de ser publicado el estudio de Wagstaff y van Doorslaer, Colombia estructuró un sistema que mezclaba un fuerte componente de privatización con otro de regulación e intervención estatal orientado a la garantía de la equidad. Estados Unidos, por su parte, ha mantenido casi intacto su sistema de salud privatizado tal como lo describen los autores en el artículo de 1992.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Más sobre la Rabia: ¿Cuáles son los síntomas en animales?


Una vez que el virus de la rabia ingresa en el cuerpo, viaja a lo largo de los nervios hasta el cerebro. Los perros, gatos y hurones infectados con rabia pueden mostrar una variedad de síntomas, incluyendo ansiedad, agresión, babeo excesivo, dificultad para tragar, tambaleo y convulsiones.

Los animales salvajes rabiosos pueden manifestar un comportamiento atípico; por ejemplo, un animal que normalmente es activo durante la noche se puede ver desorientado durante las horas del día.

Además, de esos síntomas reconocidos en los perros, gatos, caballos, ganado, ovejas y cabras que padecen de rabia, pueden presentar depresión, mutilación a sí mismos y puede aumentar la sensibilidad a la luz.

Más sobre la Rabia: ¿Qué animales se ven afectados?

Solamente los mamíferos son afectados por la rabia; los pájaros, peces, reptiles y anfibios no lo son. La mayoría de los casos de rabia se presentan en animales salvajes, principalmente zorrillos, mapaches, murciélagos y zorros. En años recientes, los gatos han llegado a ser la especie doméstica con más reportes de rabia.

Esto es como consecuencia de que muchos dueños no vacunan a sus gatos, quedando expuestos a animales salvajes rabiosos durante sus excursiones fuera de las casas. La rabia también afecta a los perros y ganado en número significativo y aunque no es común, también ha sido reportada en caballos, cabras, ovejas, cerdos y hurones.

El mejoramiento en los programas de vacunación y el control de los animales callejeros, han sido muy efectivos en la prevención de la rabia en mascotas. La rabia se puede prevenir en gatos, perros, hurones, caballos y ganado bovino y ovino con el uso de vacunas aprobadas por las autoridades de Sanidad Animal. En casos especiales y contando con la aprobación de la autoridad estatal responsable del control de los animales rabiosos, es posible el uso de vacunas orales, probadas para la inmunización masiva de los animales salvajes.

Día Mundial de la Rabia


El próximo 28 de septiembre se llevará a cabo la celebración del Día Mundial de la rabia, una oportunidad de sensibilizar a la población acerca de la importancia de esta enfermedad, responsable de 1 muerte cada 10 minutos, con una mortalidad global cercana a los 55.000 casos cada año.

Recordemos que la rabia es una enfermedad mortal causada por un virus que afecta el Sistema Nervioso. El virus causal se secreta en la saliva y normalmente se transmite a las personas y animales por la mordedura de un animal infectado. De manera menos frecuente, la rabia puede ser transmitida cuando la saliva de un animal rabioso entra en contacto con una cortada o herida en la piel, los ojos, la nariz o boca de una persona o un animal. Una vez que los signos clínicos de la enfermedad se manifiestan, la rabia casi siempre es mortal.